Guía para
detectar a un perverso narcisista… y salir por patas a tiempo
11 de octubre de 2016
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Puede ser tu pareja,
tu padre, tu madre, tu compañero de trabajo, un amigo o el vecino del quinto.
Los perversos narcisistas están ahí fuera, pero también están dentro. Dentro de
tu vida, queremos decir, solo que tal vez no los hayas identificado. Todavía.
El psicoanalista y psicoterapeuta Jean-Charles Bouchoux ejerce de bote
salvavidas para todos aquellos que sufren la toxicidad de estos vampiros
emocionales y ofrece en su libro Los perversos
narcisistas (arpa
editores) una completa guía para aprender a detectarlos con el fin último
de mandarlos a tomar viento… antes de que nos acaben haciendo la vida
imposible.
1. ¿Quién es esta gente?
Puede que nunca te
hayas topado con él antes, pero el concepto de perverso narcisista no es nuevo.
El psicoanalista francés Paul-Claude Racamier lo inventó en la década de 1950 y
desde entonces es un término muy familiar entre psiquiatras y psicólogos. Ya, ya.
¿Pero qué hay de lo mío? ¿Quién es esta gente y por qué estoy empezando a
sospechar de todo el mundo? “Son personas que se encuentran en la frontera de la esquizofrenia
y utilizan mecanismos proyectivos para que otra persona soporte
sus propias debilidades”, revela Jean-Charles Bouchoux a Eslang vía mail.
En definitiva, acosadores morales que maltratan a su víctima sin que estos
últimos siquiera se den cuenta.
En su libro L’effort
pur rendre l’autre fou (El esfuerzo por volver loco al otro), Harold Searles relata: “Volver
loco al otro forma parte del poder de cada uno: lograr que no pueda existir
por sí mismo, ni pensar, ni sentir, ni desear acordándose de él mismo y de lo
que le es propio”. La perversión narcisista sería un medio para la persona de
no llegar a delirar, de que sea otro el portador de su caos y no caer así en la
psicosis. Son personas que no soportan los conflictos internos, que han
tenido una falla narcisista, carecen de empatía y de sentimiento de
culpabilidad y arrepentimiento. Estos dos últimos rasgos son los que les
diferencian, principalmente, de cualquier otra persona.
2. ¿Cómo actúan?
El acoso moral es el
comportamiento típico del perverso narcisista, quien emplea mecanismos de
defensa psicológica. Según Bouchoux, “aunque su técnica de manipulación
pasa por varias etapas, siempre empieza a través de la seducción”.
Embaucadores profesionales, se presentan ante su presa bajo una apariencia de
perfección muchas veces difícil de detectar, pero poco a poco van proyectando
sus propios conflictos en el otro y les hacen creer que es por su bien. Destruyen
al otro para ocultar su propia mediocridad.
Su funcionamiento
cotidiano: la comunicación paradójica, la negación de la realidad, la
culpabilización del otro, la creación de un vínculo de dependencia y un largo
etcétera.
Esta gente también está un poco pa'llá:
3. ¿Y cuáles son sus principales presas?
Este es el libro de
cabecera de muchas víctimas. “Sé que la lectura de mi libro ayudó a mucha gente
a darse cuenta de que vivían una situación anormal, y por ello tuvieron que
huir esa relación tóxica”, reconoce el autor. ¿Y quiénes son estas víctimas? “Personas
que tienen fallas o carencias narcisistas”, responde
Bouchoux, al tiempo que avisa de que todos podemos ser potenciales
presas. “Esta falta de confianza en sí mismas puede ser estructural o
coyuntural”, continúa. Esto es, estructural, si es por falta de autoestima, o
coyuntural, si es por algún momento puntual de nuestra vida, como un cambio de
trabajo, por ejemplo.
4. Entonces ¿cómo podemos detectarlos y huir de ellos?
“Sentirse mal en
una relación debería ser motivo suficiente, poco importa que la persona sea perversa o no”,
recomienda el escritor. “Aprender a escucharse a uno mismo” es un punto
fundamental en este proceso, aunque la relación de dependencia que propicia el
propio perverso hace que esta tarea no sea sencilla. En lo que incide es en que
una tercera persona puede ayudarle a tomar distancia, pero es la
víctima, por sí sola, la que tiene que darse cuenta de las tentativas de
control y manipulación de su perverso.
5. ¿Y qué hay del otro lado? ¿Podría un perverso narcisista
darse cuenta de que él es uno de ellos leyendo el libro?
“No, no pueden darse
cuenta”, responde Bouchoux. “Para poder comprender esto, podemos imaginar un
niño que dice una mentira. En el momento en que la dice sabe que se
trata de una mentira, pero un instante después ya se cree lo que dijo”,
ilustra el autor. “Freud, en los primeros momentos, hablaba de tres lugares en
la mente: el consciente, el inconsciente y el preconsciente, que está entre los
dos. Por ejemplo, si dices: he tenido un sueño muy bonito, pero no lo recuerdo,
sería el lugar del preconsciente. Para los perversos, darse cuenta o ser
consciente sería ponerse en peligro, por ello están más en este lugar del
preconsiente, que es su zona de confort”, aclara.
6. ¿De verdad hay tantos perversos narcisistas ahí fuera y
nosotros tan tranquilos?
Puede que estés
pensando que, si da para libro, es que este problema es más serio de lo que
parece, pero que no cunda el pánico: el escritor establece una diferencia
entre perversos estructuralmente estabilizados y mecanismos perversos
narcisistas.“Creo que de los primero hay pocos, pero hay mucha gente que
utiliza este tipo de mecanismos sin ser tan perversos”, concluye Bouchoux.
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